6 lecciones sobre comunicación que aprendimos del cine

el dilemaEn un post del pasado mes de junio, recogí algunos consejos sobre comunicación que podíamos sacar de diversos acontecimientos históricos. El cine también es otra fuente de lecciones sobre el mundo de la comunicación debido al gran número de películas que afrontan desafíos relacionados con la comunicación política y las relaciones públicas. No obstante, no es necesario que la temática esté relacionada directamente con este campo. En los ejemplos que expongo a continuación se pueden extraer ideas que nos ayuden a la hora de desarrollar una buena labor de comunicación empresarial.

Argo (Ben Affleck, 2012): Si quieres vender una idea, que los medios la vendan por ti.

La tercera película de Ben Affleck como director se convirtió en la película revelación de la temporada durante el año pasado. La trama abordaba los intentos de un agente de la CIA por sacar de Irán a un grupo de diplomáticos estadounidenses durante la conocida como Crisis de los Rehenes de 1979. Para conseguir que pasen desapercibidos, el protagonista idea una atrevida propuesta consistente en fingir el rodaje de una película para que los rehenes puedan pasar como miembros del equipo. El punto crucial de esta idea no es el hecho de fingir el rodaje en sí, sino de lograr que sea visto como un proyecto real. Para conseguirlo, necesitan imperiosamente que la prensa especializada divulgue información sobre el proyecto. Es fácil extrapolar esta idea al ámbito de la comunicación corporativa, donde los mejores portavoces son los medios de comunicación que aportan credibilidad y dotan de mayor veracidad a los mensajes emitidos desde la empresa.

Argo

The queen (Stephen Frears, 2006): Los peligros de no hacer caso a nuestro público.

El biopic de la reina Isabel II de Inglaterra, que le valió un Oscar a la veterana actriz Helen Mirren, se centraba en la crisis que experimentó la Corona británica a raíz de la muerte de Lady Di en agosto de 1997. La película refleja como la reina se mostró contraria a homenajear a la primera esposa del Príncipe de Gales, basándose en las férreas tradiciones de la monarquía británica. El entonces recién elegido primer ministro, Tony Blair, aconsejó a la Casa Real que se mostrara más receptiva al sentir del pueblo inglés que lamentaba la pérdida de un personaje tan popular. Como se refleja en el film, esta crisis representó el momento de mayor vulnerabilidad de la institución monárquica en cientos de años y no fue hasta que la reina aceptó rendir homenaje a la ex-princesa cuando su imagen pública salió a flote. Un ejemplo perfecto del peligro que supone no escuchar a nuestro público potencial y actuar únicamente en función de nuestras propios supuestos.

Apolo 13 (Ron Howard, 1995): El valor comunicativo de apelar a la emoción.

No es ningún secreto que desde hace muchos años, las campañas de publicidad y márketing de las grandes marcas apelan a la emotividad y a los sentimientos del público sobre todo para fortalecer su imagen, pero también para aumentar sus beneficios. Las buenas historias, y más aquellas dotadas con mayor dramatismo, son las que mejor enganchan y motivan la curiosidad de los clientes. En este drama sobre el suceso real de la nave Apolo 13, que sufrió una avería durante su viaje a la Luna, se refleja claramente como el que iba a ser el tercer aterrizaje en la superficie lunar no atraía la atención de los espectadores estadounidenses. Sin embargo, cuando se produjo la tragedia, la información sobre la expedición monopolizó las cadenas de televisión y los medios de comunicación se llenaron de historias emotivas sobre la vida de los astronautas implicados.

Descubriendo Nunca Jamás (Marc Foster, 2004): Identifica tu público clave.

El film en el que Johnny Depp encarnaba a JM Barrie, el autor de la obra teatral Peter Pan, era un auténtico canto al poder de la imaginación y a los valores de la infancia. Sin embargo, también contenía una idea básica para desarrollar una adecuada estrategia de comunicación. Cuando se va a producir el estreno de la obra, consciente de que se trata de un argumento difícilmente comprensible por los adultos en primera instancia, el protagonista cede varias entradas a los niños de un orfanato que, con sus risas, contagian al resto del público y consiguen que la obra sea un éxito. Esto refleja la importancia de que los mensajes vayan dirigidos específicamente a un nicho determinado de público, que nos servirá de enlace con el público general.

El dilema (Michael Mann, 1999): No te la juegues con la Primera Enmienda.

La Primera Enmienda a la Constitución de EEUU hace referencia a la prohibición de la censura previa de los medios de comunicación, lo que supuestamente blinda a la prensa ante las presiones políticas y empresariales. En El dilema, un productor de televisión entra en contacto con un ex-directivo de una empresa tabacalera que pretende vulnerar su contrato de confidencialidad y revelar los trapos sucios de la industria del tabaco. Durante la elaboración del reportaje, la cadena de TV recibe amenazas para no emitirlo. Tras ceder a estas presiones y censurar el reportaje, los directivos de la cadena se convierten en el blanco de los ataques de otros medios de comunicación, que les acusan de traicionar el legado de la libertad de expresión. La conclusión que puede interesarnos a los que nos dedicamos a la comunicación corporativa es que no puede salir nada bueno de enfrentarnos con los medios de comunicación. Una defensa demasiado agresiva o una presión (incluso judicial) para evitar que una información salga a la luz puede convertirnos en objetivo de críticas, sobre todo gracias a la facilidad para opinar que suponen las redes sociales.

Invictus (Clint Eastwood, 2009): Lo que cuenta es el mensaje, no la forma que adquiera

La película protagonizada por Morgan Freeman y Matt Damon narraba los esfuerzos de Nelson Mandela por aglutinar a blancos y negros en la Sudáfrica post-apartheid con la excusa de la Copa Mundial de Rugby que se celebró en el país en 1995. Llama la atención, ante todo, que a pesar de las numerosas escenas deportivas, la clave del argumento es el esfuerzo del líder sudafricano por reconciliar a una nación y cómo se sirve de algo tan emocional como el deporte para conseguirlo. Esta idea tiene mucho que ver con los patrocinios y las actividades de RSC de las empresas actuales. Por muy inverosímil que parezca que una empresa pueda patrocinar algo  que no está directamente relacionado con su actividad (deporte, cultura, acción social, etc.), sus acciones siempre deben estar alineadas con una serie de objetivos superiores que aluden directamente al papel de la compañía en la sociedad.

invictus

 

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